Ikea de ex heroinómanos
Posted on | mayo 17, 2013 | No Comments

Aquel sitio era un antro acogedor. Era una especie de IKEA de ex-heroinómanos lleno de objetos con encanto. Y eso era precisamente lo que yo buscaba. Quería bucear en las profundidades del pasado de personas que sucumbieron al espacio de sus inmuebles, empeñando un trocito de su vida por no más de 20 pavos.
En ese puto antro podías encontrar de todo, desde la dentadura de Di-Stefano hasta unas bragas peidas de Lindsay Lohan. Era un maldito outlet de los desheredados.
Jimmy era su encargado. Nacido en Cangas del Narcea pronto se fue a vivir a Londres, donde aprendió todo lo que sabe de la vida, o sea nada y todo a la vez, no sé si me entendéis.
¡Jimmy te traigo algo que te va a gustar! -dijo Billy, un habitual del antro de Jimmy- Es una conversación de un chat de IRC del año 2000, guardada en un diskette de 3 y medio. Una conversación pura, sin cortar, llena de faltas de ortografía y XD. Podría hacerte un buen precio Jimmy. Podrías vendérsela a unos rusos o al hijo puta gordo ese de Corea del Sur para que adoctrine a la población, Obama se quedaría blanco si haces eso Jimmy.
Jimmy estaba blanco al igual que Obama. No decía nada, simplemente estaba ahí, observando el descaro desmesurado del bueno de Billy, en silencio, dando caladas prolongadas a su cigarrillo Lucky, mascando chicle y mordiéndose los carrillos. Todo eso a la vez. Es indudable que el hijo de la gran puta tenía estilo.
Billy, Billy,Billy-repitió Jimmy tres veces mientras se movía lentamente de un lado a otro- ¿por quién me tomas? ¿tengo cara de chimpancé?, ¿es eso Billy?, ¿soy un puto Lemur?, ¿cuál es el animal más tonto de la selva Jimmy?
¿El armadillo?- contestó Billy sudoroso y con voz temblorosa.
Entonces, ¿tengo cara de armadillo?, ¿es eso Billy?, o ¿qué es lo que ye?
Mira Jimmy, yo no quería…
¿No querías qué, Billy?, ¿pegarme el palo con un supuesto chat de IRC?, ¿no puedes ofrecerme nada mejor?- Jimmy encendió otro cigarrillo, dio una profunda calada, sacó de su bolsillo un Magnum del 44 fabricado en una vieja fábrica de Wisconsin y apuntó a Billy con el arma en la cabeza
-¿tienes algo nuevo de Pau Donés?-preguntó Jimmy
-Eeeehh….. no, nanadie tiene nada nuevo de de de Pau Donés-respondió Billy-es es es un material imposible de encontrar joder, la creatividad de Pau está descatalogada, babaja el arma, Jimmy, vevenga no nono me jojodas
-no me digas lo que tengo que hacer-replicó Jimmy-eso me pone nervioso y conviene no poner nervioso a la persona que te está apuntando con un arma ¿no te enseñaron eso en la escuela Billy?.
Tras unos segundos de tenso silencio, Jimmy bajó el arma y dejó marchar a Billy. Sólo quedábamos él y yo en el Ikea de Ex-heroinómanos. Jimmy me miró fijamente pero yo permanecía impasible. En ese momento era yo la que le estaba poniendo nerviosa a él. Me acerque lentamente y le miré a los ojos. Jimmy me retiró la mirada.
-¿Tienes colchones de 90?-pregunté-supongo que me queda uno en la trastienda-respondió Jimmy tembloroso. Fue a buscarlo. Mientras, me encendí un cigarrillo con mi última cerilla mojada, di una calada y lo tiré al suelo. Jimmy volvió con el colchón, torpe y tropezándose con todo-mételo en mi coche-dije a Jimmy-lo he dejado abierto.
El colchón encajaba a la perfección en la parte trasera de la furgoneta. Me despedí de Jimmy pero antes le pedí su arma.
Encendí el motor.
Sonaba suave y limpio.
Como un ruiseñor dulce que canta a la luna y la invita a bajar hasta su nido.
Tacones lejanos de esparto
Posted on | mayo 15, 2013 | No Comments



Lee Ann Navy es una preciosa colección playera hecha a mano a la orilla del mar de Biarritz. Tacones lejanos de esparto para caminar por la arena de un amanecer tardío.
Más allá de las líneas de código: los programadores también van al baño
Posted on | mayo 14, 2013 | No Comments
Iker Jiménez nos manda una imagen de una agencia de publicidad donde se ve a un programador llamar a la puerta de un baño mientras una ejecutiva de cuentas está cagando dentro.
Pimientos a lo Lawrence Ferlinghetti
Posted on | mayo 14, 2013 | No Comments


Hoy quiero rescatar una sección que tenía prácticamente olvidada: Calamares con Bitter Kas, la que fue denominada por Jamie Oliver como la mejor sección gastronómica para la Generación Beat que jamás ha existido en un blog. Gracias Jamie!
Este fin de semana me he currado un auténtico tupper de oro: Los Pimientos de Lawrence Ferlinghetti.
Para intentar estar a mi altura necesitaréis:
- Aceite de oliva virgen extra suave.
- 6 pimientos rojos ecológicos.
- Una Cebolla blanca para EMOS.
- Carne picada (medio kilo o así)
Preparación:
Lava los pimientos y déjalos secar en el tendal junto a tus tangas del Bershka o del Primark.
Añade sal a la carne picada y tírala a esa sartén molona de los chinos que te costó menos que la cebolla que añadirás a la misma con un poco de aceite de oliva.
Cuando la carne esté hecha, dala forma, y retira los pimientos del tendal.
Mezcla de carne refrita y la cebolla e introduce todo en los pimientos.
Escoge una bandeja para depositar los pimientos e introdúcelos en el horno a una temperatura de 180 grados durante 20 minutos.
Por último y esto es a tu elección, puedes hacer a los pimientos un rebozado con harina y huevo, después de sacarlos del horno.
Si te gusta el queso puedes añadirlo a los pimientos en el momento que los introduces en el horno.
Después de todo esto, ya estarán listos para comer los pimientos de Lawrence Ferlinghetti.
——————
ÑAM ÑAM
Cabecera, receta y fotografía: La Niña Bipolar
Ahora vas y lo quemas
Posted on | mayo 14, 2013 | No Comments




¿Los pedos de Jägermeister con Voll-Damm son demasiado para ti?
No te apures, nenaza.
En Wondermade puedes encontrar Marshmallows ( o sea nubes o jamones en el País Vasco) con sabores curiosos: Guinness, Bourbon (que los hipster pronuncian Barbon), Lavanda, Zanahoria…
Róbate un clipper y hazte una fogata de nubes en el curro.
Venga anda, anímate e invita a tu puta barbacoa a los programadores que ellos también son personas.
Tu jornada de curro será mucho más amena y encima harás equipo.
Por cierto flipante, el diseño del packaging.
Tacones lejanos de esparto
Más allá de las líneas de código: los programadores también van al baño 





